Por Silvia Castro, presidenta de ULACIT

La crisis sanitaria ocasionada por el Covid-19 generó desafíos importantes para el sistema educativo, que solo han venido a agravar el franco deterioro que viene sufriendo la educación y la situación económica, de salud y emocional de los docentes, profesionales en educación, familias y menores, en particular de las familias económicamente más vulnerables, por lo que ahora corresponde al gobierno, organizaciones profesionales y sociedad civil desarrollar acciones para apoyar el desarrollo integral de toda la comunidad educativa. 

Durante la pandemia, las familias se han tenido que hacer responsables de la continuidad del aprendizaje de sus hijos, sin necesariamente contar con la preparación necesaria para hacerlo. Con o sin pandemia, el apoyo a los procesos de enseñanza desde el hogar siempre será imprescindible, por lo que se debe proveer, a los padres de familia, con las herramientas y capacitación específica para continuar participando de los procesos educativos de sus hijos, con propiedad. 

Paralelamente, se debe facilitar acceso a los recursos educativos necesarios para asegurar la continuidad del aprendizaje, en particular recursos educativos tecnológicos, ya sea en línea, u “off-line” y permitir la autogestión del aprendizaje, cuando así lo requieran las condiciones del contexto.

Además, se debe facilitar recursos tecnológicos y didácticos al personal docente, y oportunidades de formación y certificación, que garanticen que están en condiciones de incursionar, con seguridad, en los procesos de enseñanza a distancia, y online, a partir de que se disponga de una plataforma y materiales interactivos apropiados para la enseñanza virtual.  El Ministerio sigue debiendo en esta materia.

La Caja Costarricense del Seguro Social debe implementar programas de promoción de la salud mental, que apoyen el equilibrio e integridad emocional y psicológica de los profesores y familias, tomando en cuenta que la prioridad asignada a la salud mental en nuestro país no ha sido congruente con la magnitud de los problemas asociados con diagnósticos de episodios depresivos, trastornos de ansiedad y alcoholismo.

Atender el rezago educativo va a tener que solventarse con un esfuerzo estatal adicional, para cerrar las brechas entre los sectores público y privado. No vale dejar a ningún alumno en situación de desventaja por ausencia de oportunidades educativas.  A través de FONATEL, existe el financiamiento necesario para dotar a los hogares, en condición de pobreza, de acceso a la Internet; el gobierno debe mejorar su capacidad para implementar los mecanismos necesarios para asegurar que la conectividad universal se logre a corto plazo, y la conectividad universal gratuita, a mediano plazo.  No vale solo soñar, sino ponerse la meta, definir las acciones y ponerse a trabajar.

 

 

Atentamente,

 

Silvia Castro, Ph.D.

Presidenta de la Junta Directiva

Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología

ULACIT Costa Rica

Cel. +506 8391-0885

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