Emoción y aprendizaje: ¿Qué pueden hacer los profesores para optimizar el aprendizaje?

Emoción y aprendizaje: ¿Qué pueden hacer los profesores para optimizar el aprendizaje?

Msc. Tatiana Cordero Oreamuno

Es necesario reconocer que las emociones influyen directamente sobre el rendimiento académico de los estudiantes, no importa el nivel en el que se encuentran o la edad. Con esta acepción, los conocimientos sobre educación emocional, auto regulación, motivación, entre otros, toman cada día más fuerza dentro de nuestro campo laboral. La relación entre las emociones y el rendimiento en cualquier campo del desempeño humano es cada vez más evidente, sin embargo, tradicionalmente, tanto en nuestros hogares como en nuestras instituciones, los procesos cognitivos y emocionales se han estudiado y tratado de manera aislada.

Quisiera compartir dos definiciones que pueden enmarcar el análisis de ambos términos, tan ricos en variables como complejos, así como su influencia en nuestras propuestas de aprendizaje y en el desempeño de los estudiantes.

Se entiende por emoción un estado afectivo que experimentamos todos los seres humanos, una relación subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia (Guerri 2013), esta definición nos invita a concebir al estudiante como un ser integral que ingresa a nuestras aulas con todo su equipaje emocional, muy diferente al nuestro, pero que merece todo nuestro respeto y atención, asimismo, nos hace responsables de las experiencias de aprendizaje que ofrecemos diariamente, su influencia en la motivación y finalmente en las emociones que puedan experimentar nuestros educandos. 

El aprendizaje se define como un proceso a través del cual podemos adquirir ciertas capacidades, conocimientos y destrezas. En este proceso ¿dónde podemos ubicar las emociones?¿en qué momento surgen?¿podemos pedirle a los estudiantes que las apaguen un momentito para que logren poner atención y resolver el problema de mate? No, claro que no, sin embargo a la hora de la práctica pareciera que estos preceptos enmarcan nuestros planeamientos, actividades e implementaciones; nos olvidamos completamente de las emociones centrándonos casi por completo en las capacidades cognitivas.

Los invito a reconocer las emociones y su sana gestión como eje transversal de nuestra práctica educativa ¡empecemos con nosotros mismos!, eduquémonos en gestionar las nuestras, al fin y al cabo nadie puede enseñar lo que no sabe. Iniciemos reconociendo lo que estamos sintiendo, nombrémoslas: miedo, ira, frustración, aversión; en el caso de los chicos hacerlo de una manera aun más concreta, asignarle un color, un sabor, una forma, jugar con eso de manera que la mente pueda identificarlo más fácil e iniciar con su gestión; esta vendría siendo la segunda recomendación, una de las estrategias estrella impregnada en nuestra cultura, para la gestión de la emoción es guardarla, no demostrarla, jamás compartirla, entre más calladito más bonito, duro pero cierto, con todas las consecuencias psicológicas y físicas del caso. No se trata de buscar culpables o de culpabilizarnos, se trata de responsabilizarnos y asumir lo que es inherente a nuestra figura de ente educativo, desde el siglo IV a.C. lo expuso Aristóteles en su escrito Ética a Nicómaco:  “cualquiera puede ponerse furioso…eso es fácil. Pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto, y de la forma correcta… eso no es fácil”.

Les recomiendo una hermosa estrategia dirigida a niños: El paraguas de las emociones, basada en el libro “Alicia y la libreta de las emociones” de las hermanas Bustos Sepúlveda, la pueden encontrar en este enlace:

  • https://www.youtube.com/watch?v=2aaLdR1ARZ4&t=475s

Fui docente a cargo de algunos grupos por varios años, hoy trabajo visitando sus aulas, observándolos, escuchándolos, haciéndoles recomendaciones desde mi formación y, en foros, compartiendo con ustedes muy de cerca, leyendo sus vicisitudes laborales y muchas veces personales, estoy segura de sus capacidades dentro de las cuales brilla la creatividad. Infórmense, lean, escuchen a expertos en la gestión de las emociones, existe mucha información en físico y digital para todas las edades,  ¡a implementar!

TCO Psicopedagogía

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