Centros Educativos Privados

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Desafíos de los CAI durante la pandemia por COVID 19 en Costa Rica

En esta nueva normalidad por Covid 19,  se ha hecho una pausa en la educación presencial.   Dando paso al “quédese en casa”  y al “aprendizaje virtual”.  Sin embargo, la realidad es que muchos padres de familia siguen trabajando.  

 A los  Centros de Atención Integral mejor conocidos como CAI, el Ministerio de Salud los ha habilitado  para recibir a los niños de los  padres que así lo requieren, pero bajo  estrictos  requisitos. Para ampliarnos sobre el tema, conversamos con la Master en Administración Educativa  Georgina Cortés, la cual nos comparte su experiencia como directora de uno de estos centros.

¿Qué son los CAI y cuál ha sido su importancia durante la pandemia por Covid?

Los Centros de Atención Integral son instituciones públicas, privadas o mixtas, dirigidas a niños y niñas entre los 3 meses y 12 años de edad donde se les brinda un espacio seguro en el cual se les garantiza sus necesidades básicas, y se promueve su desarrollo físico, psicomotor, social y afectivo.

Estos centros siempre han sido esenciales para aquellas familias que requieren de un servicio de cuido integral para sus hijos e hijas, mientras ellos como padres de familia atienden sus diferentes responsablidades laborales. El cambio en la importancia de estos servicios durante la pandemia se da en las familias que dependían de algún familiar, por lo general adulto mayor (abuelo/abuela), para el cuido de los niños. Es debido a los factores de riesgos asociados al COVID-19, que estas familias se ven en la necesidad de buscar nuevos espacios de cuido para sus hijos y que al mismo tiempo le brinden un espacio para su desarrollo integral siempre bajo el cumplimiento de estrictas medidas de seguridad e higiene. Es en este último escenario donde se demuestra una vez más la importancia de los CAI.

¿Cómo la pandemia ha cambiado la forma de trabajar de los CAI? 

 Los lineamientos del Ministerio de Salud para obtener la habilitación de CAI son sumamente exigentes, los mismos toman en cuenta diferentes factores como la cantidad de niños, metros cuadrados de las instalaciones, cantidad de baterías sanitarias, lavatorios, áreas verdes, protocolos de salud, limpieza y emergencia, entre muchos otros.

Los protocolos para la prevención y contención de la pandemia vienen a complementar lo descrito en el párrafo anterior. Vienen a aumentar la frecuencia en que se sanitizan las instalaciones, el mobiliario, y materiales de trabajo. Le ha dado mayor relevancia al tema del acceso al agua potable, el correcto lavado de manos, a los protocolos de tos y estornudo, y al mismo tiempo al constante análisis y revisión de los protocolos y formas de trabajo establecidas.

La interacción del personal docente y administrativo de los centros con los niños y sus familias ciertamente ha cambiado. La distribución de los grupos se ha modificado para procurar lo más posible un distanciamiento recomendado, ya sea dentro de las aulas como en las áreas de juego. Las reuniones o atención a padres de familia se han virtualizado al 100% y la visita de personas ajenas a la población de los centros se ha restringido.

La comunicación CAI Hogar se ha vuelto más frecuente y directa. Donde el objetivo ha sido concientizar a toda la población de los CAI de la enorme responsabilidad que tenemos en el manejo y prevención de dicha enfermedad. Esta comunicación directa también ha permitido que las familias comprendan que en el hogar son ellos los responsables de extremar las medidas, tanto así como lo hemos hecho en las diferentes instituciones. 

En nuestro caso en particular, desde Mayo pasado hemos incorporado a nuestro equipo de trabajo a una Auxiliar en Enfermería que se ha encargado de todo lo que concierne al protocolo COVID 19 institucional. Su labor diaria ha brindado un mayor sentido de seguridad sanitaria para todos en la institución.

¿Cómo considera ha sido la reacción de los padres de familia hacia la labor realizada por los CAI durante la pandemia?

Las familias en general han mostrado un agradecimiento hacia nosotros como responsables de los CAI. En primera instancia porque somos un servicio esencial para ellos y en segundo lugar por el esfuerzo hecho de nuestra parte para continuar operando. Al mismo tiempo, las familias han sido receptivas de los lineamientos, protocolos y recomendaciones para hacer frente a esta situación, lo cual nosotros de igual manera agradecemos.

Lo importante en esto es siempre evidenciar la labor hecha, ya sea ordinaria o extraordinaria, para garantizar en la medida de lo posible un ambiente seguro para los niños y niñas. La comunicación constante y directa les permite a las familias palpar los esfuerzos realizados por parte de los CAI, los involucra, los hace parte de esas iniciativas, lo que les genera un sentido de pertenencia que a final de cuentas ayuda a que todos “jalemos en una misma dirección”. Eso es algo que las familias reconocen, admiran y agradecen.

¿Desde su experiencia y  como directora de  CAI, que recomendaría a las instituciones educativas para cuando estas  puedan   regresar a las clases presenciales?

Lo primero es preparar al personal docente y administrativo, y por supuesto a los padres de familia. Con esto se crea el sentido de seguridad necesario para todas las partes.

Las instituciones deben contar con todos los implementos de higiene, salud y limpieza básicos requeridos. Es esencial el acceso al agua potable, baterías sanitarias y lavatorios en condiciones óptimas. En la medida de lo posible, habilitar nuevas estaciones de lavatorios con sus debidos implementos (jabón líquido, toallas de papel, basurero y alcohol en gel) en puntos estratégicos de las instalaciones. Estos puntos estratégicos son la entrada y salida de la institución (este punto es clave y debe ser el primero que se habilite), áreas de juegos y pasillos o aulas.

Mantener una constante comunicación con las familias acerca de las diferentes medidas e ir de la mano como comunidad educativa haciendo énfasis del cuidado y las recomendaciones a seguir.

Msc. Georgina Cortés Soto 

Master en Administración Educativa 

Directora General  North Dale Preeschool

 

 


Hogares costarricenses destinan 8% de ingresos a la educación de sus hijos

Invertir-en-educar

  • Las familias invierten hasta 17 veces más en educación privada que en pública.

Joselyn Brenes Piedra

Cuando Joselyn Rivera y Allan Flores seleccionaron el preescolar al que iría su hija, consideraron entre los principales factores el precio de las mensualidad, ya que el gasto en educación para ellos es significativo dentro de su presupuesto mensual, pero como señala Rivera lo ven más como una inversión “ya que se trata del principio de un futuro profesional para nuestra hija”.

El de Joselyn y Allan es uno de los 828.000 hogares costarricenses que tienen al menos un estudiante y que, según las estimaciones del Último Informe del Estado de la Educación (2015), gastan entre el 8% y el 6% de sus ingresos en la educación de los hijos.

De acuerdo con el estudio “El gasto de los hogares en servicios educativos en Costa Rica”, realizado por Juan Diego Trejos para este informe, las familias del quintil con mayores ingresos del país destinan en promedio ¢127.000 mensuales (y por alumno) al rubro de educación, que incluye gastos en matrícula, mensualidad, útiles y uniformes, transporte, tutorías, equipo de cómputo, internet, entre otros. Por su parte, los hogares del quintil con menos recursos invierten cerca de ¢8000 por mes en la educación de sus hijos.

Esta inversión equivale al 2,9% del producto interno bruto (PIB) del 2013, lo cual según Trejos “muestra la importancia del esfuerzo privado complementario al gasto público”.  Sumando al gasto de las familias la inversión del país en este rubro, que equivale al 7%, los recursos destinados a la educación costarricense alcanzan cerca del 10%.

“Esto demuestra el peso tan significativo que los costarricenses le damos a la educación. Ahora, si comparamos esta inversión con la de países con los mejores sistemas de educación y que están invirtiendo hasta el triple, todavía hay mucho por hacer. Sin embargo, sí es una inversión importante y eso tiene que tener buenos resultados en los próximos años”, indicó la coordinadora del Estado de la Educación, Isabel Román.

Diferencias de gasto en centros públicos y privados.

El informe señala que existen grandes diferencias entre el gasto en educación privada y pública, no obstante, las principales desigualdades entre los estudiantes costarricenses se producen por el clima educativo de sus familias, es decir el grado de escolaridad de los padres, más que por estos factores económicos, de acuerdo con Román.

En términos generales, el gasto promedio en preescolar privado es de ¢117.000 colones al mes (por alumno), es decir 17 veces más que en el sector público, donde el aproximado es de ¢10.000. En el caso de primaria, el gasto es de ¢213.000 mensuales en centros privados y de ¢12.000 en públicos. Para secundaria, las cifras son de ¢183.000 en privado y ¢14.000 en público. Por su parte, la educación superior privada supone un gasto que duplica el de la educación superior pública, con una diferencia de ¢112.000 y ¢55.000 mensuales respectivamente.

De la misma manera, es posible observar diferencias en los recursos destinados a los mismos niveles educativos por hogares de diferentes quintiles. Así, las familias que pagan primaria privada y pertenecen al quintil con menos ingresos gastan en promedio ¢40.000 colones mensuales mientras que los del quintil más rico invierten ¢265.000. En secundaria privada, los hogares del quintil con más recursos (quinto) gastan un 84% más que los del primer quintil, mientras que en educación superior privada la diferencia es de un 43%, con un gasto promedio de ¢76.000 por alumno en el quintil más pobre y ¢133.000 en el más rico.

Gráfico EDUCACIÓN HOY Nota gasto de los hogares en educación
Tomado del V Estado de la Educación.

 

Encuentre más información del Quinto Informe del Estado de la Educación en www.estadonacion.or.cr/educacion2015/

 


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