¿Pensando en un cambio de centro educativo para sus hijos? Siga estos consejos

¿Pensando en un cambio de centro educativo para sus hijos? Siga estos consejos

Cambiar a los hijos de centro educativo no es una decisión fácil, tanto para los padres como para los mismos estudiantes, pero, definitivamente, esta es una época del año en que muchas familias se enfrentan a esta situación.

Por eso Actualidad Educativa conversó con la psicopedagoga, Balkis Pizarro, acerca de este tema, para conocer cuáles son esas razones que implican que los padres consideren un cambio de escuela y cómo debe manejarse correctamente.

Según la experta, existen diversos escenarios es lo que se volvería necesario trasladar a los hijos a otro centro educativo, pero, generalmente, se pueden presentar tres razones concretas.

Cambio de centro educativo por mal ambiente escolar.

La primera de ellas es cuando el mismo niño así lo manifiesta de forma verbal o no verbal, durante el curso lectivo.

«Si durante el curso lectivo lectivo que recién finalizó, el padre o madre observó que su hijo fue a clase por insistencia de la familia, que no se sentía cómodo con el

ambiente escolar, que a menudo hubo resistencia, tristeza, llanto, berrinches, enojo; o bien, que frecuentemente sus comentarios de la experiencia en la institución eran negativos, relacionados al hecho de tener pocas amistades, aislamiento en los recreos, relaciones no satisfactorias con sus pares, no se sentía pertenecer al grupo o inclusive fue rechazado, podríamos tener razones para creer que ese estudiante tiene un estado emocional está vulnerable y / o puede estar sufriendo de acoso o fobia escolar o depresión», explicó Pizarro.

En este escenario, el principal consejo es que los padres verifiquen porqué el o la estudiante se siente así y de constatar un ambiente negativo, realicen el cambio de inmediato, pues debe prevalecer su bienestar ante todo.

«También, se recomienda recibir contención emocional para solventar la crisis y así fortalecer el cambio a la nueva institución. Con respecto a involucrar al niño o niña en la toma de decisiones, esta sería una oportunidad de conversar en familia y tener una comunicación asertiva donde no se culpe al estudiante, sino se busquen las soluciones, que él o ella esté al tanto de la información y que sepa la decisión que tomarán sus progenitores», agregó.

Cambio de centro educativo por bajo rendimiento.

De acuerdo con la experta, otra razón de mucho peso para considerar un cambio de escuela es si el hijo o hija experimenta un bajo rendimiento académico (notas mínimas de promoción del grado, reprobado o aplazado), sobre todo porque esto puede estar relacionado con que su modo de aprendizaje no se ajusta con el currículum del centro educativo y esto afecta su desempeño, lo cual podría generar frustración en el largo plazo.

«En este caso, la decisión  sería determinar si la carga académica y el perfil aprendizaje de su hijo están ajustados con la filosofía y pedagogía institucional. Es decir si su hijo está cumpliendo con los estándares de la carga académica y su forma de aprender no le está ocasionando dificultades para alcanzar un récord académico óptimo. En caso de que existan notas mínimas o rojas, es necesario replantearse nuevas soluciones», comentó Pizarro.

En esta situación, la experta recomienda determinar la diversidad escolar del estudiante: su forma de ser, pensar y de aprender por medio diagnóstico psicopedagógico, así como, brindar asesorías o recomendaciones para optimizar su rendimiento académico a nivel institucional.

«En resumen, la búsqueda debe estar dirigida hacia instituciones que puedan adaptar el currículum a su hijo y no a la inversa», afirmó.

Cambio de centros educativo por residencia.

«Esta sería una de las razones en la que,  aunque la institución educativa cumpliera con las expectativas el cambio,es inminente y la injerencia del estudiante es casi nula y los responsables de darle contención al cambio, es la familia», explicó Pizarro. 

Para Pizarro, en este último escenario es vital que al estudiante se le valide su estado de ánimo, determinando si enfrenta sentimientos de tristeza y otros cambios emocionales, para atenderlos adecuadamente. También, se aconseja buscar alternativas de ocio, deporte, apoyo psicológico y otros en la nueva zona de residencia; así como mantener una conversación fluida en familia, para que juntos pasen el duelo.

«Luego, de enumerar los anteriores escenarios y analizar las implicaciones de los mismos, solo queda recordar a las familias que la toma de decisiones siempre estará en manos de los progenitores, sin olvidar que priva el interés superior del Niño / y o adolescente, ante todo», concluyó. 

Contacte a la experta.

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