Transformación de la educación ambiental: de la conservación a la sostenibilidad.

Transformación de la educación ambiental: de la conservación a la sostenibilidad.

Pablo Castro – Director Ejecutivo, Centro para la sostenibilidad Urbana.

Costa Rica cuenta con 160 áreas naturales protegidas, lo que representa más de un 25% del territorio nacional. Somos ejemplo mundial por cómo hemos logrado revertir la deforestación que llegó a su pico en los años 80s. Esto nos lo enseñan en la escuela y colegio y no es para menos, deberíamos estar orgullosos de los logros del país en temas de conservación.

Solo existe un problema con esta visión: las personas no vivimos en los Parques Nacionales ni en las reservas naturales. Vivimos en comunidades, pueblos y cada vez más, en ciudades, donde en el tema ambiental tenemos aún grandes deudas como la gestión de residuos, aguas residuales y la calidad del aire. Adicionalmente, entendiendo que el concepto de sostenibilidad debe ir más allá de lo verde, además del factor ambiental, debemos considerar factores económicos y sociales para ser verdaderamente sostenibles.

Considerando que en el futuro la población del mundo va a ser cada vez más urbana, debemos trascender la educación ambiental como la conocemos y tratar estos temas de manera integral. La educación ambiental está bastante arraigada en los y las costarricenses pero con un nivel de profundidad limitado que no refleja la importancia real de realizar acciones ambientalmente positivas o la gravedad real de no realizarlas. Esto las vuelve opcionales, cuando la situación actual y futura del planeta requiere que sean obligatorias. Un ejemplo: desde niños nos enseñaban a ahorrar energía y a apagar la luz, porque ahorrábamos dinero y porque “es bueno para el ambiente”. Sin embargo, si profundizamos y preguntamos por qué podría ser positivo para el ambiente el ahorrar energía eléctrica, muchas personas no tendrán una respuesta que nos de las razones de fondo.

Si se quedaron preguntándose la respuesta a la interrogante de la electricidad, podemos llegar a varias respuestas partiendo del concepto de que todo lo que se produce tiene un impacto. Adicionalmente, para conocer el verdadero impacto ambiental de la electricidad que consumimos, deberíamos preguntarnos ¿de dónde viene la energía eléctrica y qué tuvo que pasar para que tengamos acceso a ella?

Hagamos el ejercicio: En nuestro país la generación es mayormente a partir de plantas hidroeléctricas, lo que la hace de un impacto relativamente bajo. Pero, ¿las represas de dónde salieron? Fueron construidas con miles de toneladas de concreto y miles de toneladas de hierro. Y el concreto y el hierro, ¿de dónde salieron? La industria del concreto y de los metales son de las que más consumen recursos energéticos y generan gran cantidad de impactos negativos en el planeta. Mas allá de eso, ¿qué impacto tuvo en los ecosistemas y en las poblaciones humanas el inundar terrenos que antes eran bosques, cuánto gas metano (un gas que contribuye al calentamiento global) se emitió por toda esta vegetación que se encuentra ahora bajo el agua y en descomposición? ¿Y qué pasa si no cae suficiente lluvia para que los embalses generen la electricidad que necesita el país? Si esto sucede, entran en operación las plantas de generación térmica que queman búnker para hacer la electricidad y son altamente contaminantes.

Con este tipo de lógica podemos analizar muy básicamente el ciclo de vida de cualquier producto o servicio y tener una mejor idea del impacto real que pueden tener en el ambiente. Los reto a hacer el ejercicio con un zapato y listar todo lo que tuvo que pasar para que ese zapato llegara a sus pies, no se olviden de listar el transporte de materiales y no recuerden de analizar qué va a pasar con el zapato cuando ya no sirva.

Desde el Centro para la Sostenibilidad Urbana creemos en trabajar para ampliar el concepto de sostenibilidad y replantear la educación ambiental al generar capacidad técnica que no se limite a niveles educativos o carreras específicas, para sobrevivir retos como el cambio climático y el agotamiento de los recursos naturales, necesitamos enfoques multidisciplinarios y una sociedad letrada que pueda reaccionar oportunamente a los cambios que necesita realizar la humanidad.

 

+++El Centro Para la Sostenibilidad Urbana es una fundación sin fines de lucro que trabaja para mejorar la calidad de vida en las ciudades de países en vías de desarrollo+++

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